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Por: Ramón Elejalde Arbeláez

Atrapado por el contenido, la buena redacción y la forma como la autora hilvanó la historia de las guerras que en los últimos años ha sufrido Colombia, despaché de una sentada el libro “Guerras recicladas. Una historia periodística del paramilitarismo en Colombia” escrito por María Teresa Ronderos, creadora y sostén del portal “Verdadabierta.com” que desde hace años y en forma valerosa ha venido divulgando las atrocidades que sufrió nuestro país con motivo de la guerra paramilitar.

Cuenta los horrores de esta guerra desde sus albores en el Magdalena Medio en 1979,  bajo el liderazgo de Henry Pérez. Reconstruye en forma detallada y rigurosa la evolución que estas organizaciones irregulares fueron tomando hasta llegar al proceso de paz que suscribieron con el gobierno del doctor Álvaro Uribe Vélez. Describe y recuerda las inescrupulosas alianzas entre los fundadores del paramilitarismo y algunos sectores del Estado y de la fuerza pública. Describe con precisión las tirantes relaciones que existieron entre los carteles del narcotráfico de Medellín y del Valle del Cauca y las interrelaciones con Pablo Escobar y con los Pepes.

El libro es generoso en recopilar las actuaciones en esta guerra de los hermanos Castaño y de los Rendón Herrera, sin olvidar el accionar de muchos de sus lugartenientes y jefes. Es también un compendio de muchos documentos periodísticos, versiones libres y fallos judiciales sobre los orígenes del paramilitarismo así como de las relaciones, de quienes las tuvieron, con el narcotráfico y con algunos sectores del poder del Estado.

Es un libro ameno y bien logrado, editado por Aguilar a finales del año pasado, que también deja al descubierto las falencias del proceso de entrega y reinserción a la vida civil de las autodefensas.  Desnuda la debilidad institucional del Estado que dejó proliferar y toleró que fueran actores irregulares los que combatieran a los subversivos que asolaban territorios y propiedades y arrinconaban cada día más a parte del aparato productivo del País. “Políticos locales, cuyo poder dependía del clientelismo y la corrupción, fueron fácilmente comprables o eliminables si no les colaboraban; oficiales de la Fuerza Pública, apegados a la ideología de la Guerra Fría” fueron también colaboradores de esta locura. Cuestiona con datos irrefutables la capacidad limitada que se tuvo para fortalecer el Estado y no dejarlo, como sucedió, a merced de unos delincuentes que coparon casi todo el territorio nacional ante la indolencia de muchas autoridades y políticos nacionales que pusieron oídos sordos a toda esta demencia.

De los hermanos Castaño, la autora desmitifica la versión aceptada por todos los colombianos de que asumieron la lucha paramilitar luego del asesinato de su padre por subversivos de la FARC. Deja en claro que para esa época ya Fidel era un avezado en negocios como el narcotráfico y el contrabando. El libro se deja leer de un solo envión. Es un excelente documento histórico.

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