Publicidad a la paz (EL MUNDO)

Bienvenidos los debates (EL MUNDO)
septiembre 21, 2014
La reelección de alcaldes y gobernadores (EL MUNDO)
octubre 5, 2014

Por: Ramón Elejalde Arbeláez

La decisión que tomó esta semana el Gobierno, con la anuencia del grupo guerrillero de las Farc, hizo públicos los documentos que hasta ahora se han suscrito y que contienen los puntos acordados entre ambas partes en el proceso de negociación. Es un acto de transparencia y un mentís a quienes han propalado versiones infundadas para torpedear ese proceso.

Durante la pasada campaña electoral se abusó mucho del comentario torticero y mal intencionado. Las redes sociales fueron inundadas de afirmaciones que hoy, a la luz de los documentos publicados esta semana, queda demostrado que no eran ciertas y que el Gobierno siempre afirmó la verdad. Una lectura desapasionada de esos documentos nos dejan en evidencia que casi todo lo que allí está consignado, ya se conocía por expresiones de los negociadores de ambas partes.

Muchas fueron las frases suspicaces que se lanzaron para indisponer al ejército y a la policía. No fueron ajenos a esas especulaciones los militares y policías retirados a través de sus agremiaciones, que dieron por ciertas las historietas inventadas por una extrema derecha interesada en que el proceso de paz no avance o fracase. En no pocos cuarteles o puestos de policía se creyó en lo que se afirmaba de disminución de la tropa, de la existencia de una promesa de crear un ministerio de la seguridad para entregárselo a las Farc, etc., etc., Nada de eso resultó cierto.

Conmueve  escuchar hoy por los medios de comunicación a los voceros de tanta calumnia y de tanta infamia contra el proceso de paz tratando de  dar versiones para justificar las torpezas que han cometido y de seguir envenenando el ambiente que rodea al proceso. No cabe la menor duda de que todo ese andamiaje de descrédito y falacias fue urdido para desacreditar ante la opinión pública las negociaciones y restarle credibilidad al gobierno.

Es verdad que faltan temas vitales para lograr la reinserción de la guerrilla de las Farc a la civilidad; es igualmente cierto que sobre los temas ya acordados existen algunos puntos que se aplazaron para cuando el proceso fuere más avanzado; igualmente es cierto que el grupo subversivo ha venido tratando de adicionar el temario acordado con otros sensiblemente más duros de digerir por la opinión pública. Pero también es preciso dejar claro que se trata de un proceso de negociación donde cada cual quiere fortalecer su posición y donde se utilizan herramientas de presión para llegar a la discusión en posición de fuerza. El gobierno no está precisamente negociando con un grupo de boy scouts. Estamos frente a una guerrilla que lleva más de cincuenta años enfrentada al establecimiento y sembrando el territorio nacional de violencia y dolor.

Pero el tema, luego de conocer los documentos publicados, llena de optimismo y esperanza para que los colombianos esperemos un desenlace positivo de todo lo que se dialoga en La Habana. Ahora, como en toda negociación, también es posible que las conversaciones fracasen y tengamos que continuar la guerra contra los alzados en armas. Hagamos fuerza para que las cosas continúen por buen camino y porque los enemigos de la paz no logren abortar las conversaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *