Bienvenidos los debates (EL MUNDO)

No más reformas (EL MUNDO)
septiembre 14, 2014
Publicidad a la paz (EL MUNDO)
septiembre 28, 2014

Por Ramón Elejalde Arbeláez

La sociedad colombiana observa con recelo y crítica los debates de control político que realiza el Congreso colombiano. En mi sentir eso sucede por la falta de cultura política que nuestro pueblo heredó, como mal legado, del Frente Nacional.

La función legislativa y las de control político y público son indudablemente las   competencias más importantes que tienen los parlamentos del mundo y la calificación de esas corporaciones no puede valorarse únicamente por el número de leyes que expida. Más importante es la calidad de las mismas y los debates de control político que realice. El debate es esencial a la existencia de estas corporaciones legislativas. La confrontación, preferiblemente de ideas y propuestas, es decir la actividad política por esencia, se desarrolla naturalmente en foros como los congresos o parlamentos.

He sostenido que el Frente Nacional, que tantos beneficios en materia de paz política le reportó a Colombia, fue un funesto precedente para muchos vicios politiqueros y clientelistas que hoy padecemos; y también para que los partidos políticos perdieran sus fronteras ideológicas por lo que la política, como expresión de ideas, pasó a un renglón secundario de las preocupaciones nacionales. Política es hoy entre nosotros un sinónimo de corrupción y de vicios de la democracia, cuando debería ser como en todas las democracias serias del mundo, un mecanismo para escoger opciones de poder, por las propuestas que los distintos partidos le ofrezcan a la sociedad.

El debate realizado esta semana en la Comisión Segunda del Senado de la República pudo resultar feroz, pugnaz y los principales gladiadores pudieron haber exagerado la nota, pero a no dudarlo ese es un desfogue, una catarsis de la democracia. El parlamento está constituido precisamente para eso, para parlamentar, para discutir, para ventilar los problemas nacionales, por dolorosos que ellos sean.

Mucho se ha dicho sobre el tema por los comentaristas del acontecer nacional. El citante senador Cepeda fue organizado en su exposición, meticuloso en sus denuncias, pero trajo en ellas muy poca cosa nueva que los colombianos ya no hubiéramos escuchado. El senador Álvaro Uribe fue muy evasivo en responder las acusaciones directas y dedicó todo su tiempo a soltar acusaciones contra varios de los actores de la política nacional, aplicando con provecho el dicho popular: “La mejor defensa, es un buen ataque”. No le cayeron bien sus dos salidas del recinto de sesiones, la primera para no escuchar a Cepeda y la segunda y definitiva, para evadir el debate que se abría después del discurso del citante y las respuestas de él mismo. En Uribe Vélez, un hombre caracterizado por frentero y contestatario, este episodio resultó bien exótico para sus amigos y contradictores.

Bien el debate, las consecuencias políticas y judiciales están por verse con el transcurso de los días. Bienvenidos todos los debates de control político y público y los colombianos tendremos que irnos acostumbrando a ellos, como parte esencial de un congreso actuando y cumpliendo con su deber.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *