La reelección de alcaldes y gobernadores (EL MUNDO)

Publicidad a la paz (EL MUNDO)
septiembre 28, 2014
Sobre Rafael Uribe (EL MUNDO)
octubre 19, 2014

Por Ramón Elejalde Arbeláez

La propuesta gubernamental de facilitar la reelección de alcaldes y gobernadores actuales para un período de transición de dos años, que unifique todos los períodos del ejecutivo y del legislativo desde el año 2018, ameritan un análisis serio, acorde con las urgencias del país.

En primer lugar es necesario reafirmar la tesis de que Colombia no puede seguir convirtiendo las reformas constitucionales en un deporte a practicar en cada legislatura del Congreso. Algún día tendremos que entender que la seguridad jurídica exige respeto por las normas constitucionales, que por lo demás son normas llamadas a perdurar en el tiempo. Digamos en segundo lugar que la propuesta conlleva un contrasentido en los argumentos que se esgrimen para terminar con la reelección presidencial  y las del procurador y otros altos dignatarios del Estado. No es serio argumentar de un lado que es necesario acabar con la reelección presidencial y a renglón seguido proponer la reelección inmediata, así sea por una vez, de alcaldes y gobernadores.

En Colombia las reelecciones para períodos siguientes siempre han sido nefastas: los presupuestos departamentales y municipales, quedarían en muchos casos a disposición de autoridades regionales y locales que se quieran quedar en el cargo por dos años más. Hay que ser congruentes y lógicos entre lo que se argumenta para un caso y lo que se va a decir para otro caso igual. Los dirigentes políticos y los gobernantes no pueden seguir enviando mensajes contradictorios a cada instante. La coherencia también debe ser una característica del buen líder.

Es posible que la casi unanimidad existente hoy entre alcaldes y gobernadores en torno a  la Unidad Nacional, sea un estímulo para que el gobierno y sus legisladores crean que mediante la reelección de estas autoridades, le quedará más difícil al Centro Democrático recuperar algunas de esas posiciones. Ese mezquino argumento no puede ser la trastienda desde la cual se quiera impulsar la idea reeleccionista. La democracia requiere de elecciones para que a través de ellas la clase dirigente se renueve y las distintas opciones de poder puedan exponer sus ideas y propuestas para que el pueblo decida autónomamente.

Y sostengo un argumento de más calado: En las democracias occidentales ha sido un factor común la celebración de elecciones a mitad de los períodos presidenciales para que los partidos y los gobernantes evalúen el grado de aceptación que de ellos tiene la opinión pública. En Colombia a esas elecciones las hemos denominado de mitaca y  hace algunos años, para garantizar ese tipo de certámenes, los períodos de la Cámara de Representantes eran de dos años. Si unificamos el debate electoral en un solo año, no habría manera de evaluar, a mitad del período, el grado de aceptación de los gobiernos y de los partidos. El argumento del perjuicio que sobre la labor de alcaldes y gobernadores tiene la llamada Ley de Garantías, es un sofisma. La administración no se paraliza: puede que se paralicen los manejos arbitrarios de personal y que las normas de contratación se vuelvan más exigentes. Lo demás es cuento.

Notícula. El Centro Democrático está demostrando su novatada en el Congreso cuando por votar negativamente lo hace en forma afirmativa y cuando el Senador  Ernesto Macías afirma la imprecisión jurídica de que un acto legislativo admite control previo de constitucionalidad. Es bueno que Macías le dé una leída al Título XIII de la Constitución Nacional antes de opinar sobre estos asuntos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *