La progresiva postración de la salud (EL MUNDO)

El “Tumbis” (EL MUNDO)
julio 19, 2015
La transformación de Medellín (EL MUNDO)
agosto 2, 2015

Por: Ramón Elejalde Arbeláez

A pesar de las reformas y contrarreformas al sistema nacional de salud que este y anteriores gobierno le han propuesto al Congreso de la República, la salud de los colombianos pasó de un fortísimo dolor de cabeza, a una gravísima enfermedad que requiere tratamientos integrales y urgentes.

El gravísimo problema de la salud no tendrá solución mientras exista la nefasta intermediación creada por la ley 100 de 1993, que alimenta sus rubros de ganancias con parte importante de los recursos del Estado destinados a cuidar la salud de los más pobres. Algunos gobiernos de turno han propuesto al Congreso terminar con las empresas promotoras de salud −EPS−, pero explicablemente la iniciativa muere en el Congreso, donde muchos parlamentarios reciben apoyos económicos, burocráticos y electorales de estas intermediarias.

Cada que el Congreso expide una ley, todas cosméticas, sobre el tema salud, nos venden la idea de que por fin se van a solucionar los problemas de este sector. La realidad es contraria a tan noble utopía, pues el agujero negro de las deudas y el represamiento de las atenciones en salud, especialmente de las de enfermedades catastróficas, es todos los días más grande y más lejana y compleja su solución.

La Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas ha denunciado que entre las empresas promotoras de salud −EPS− y el Estado, les adeudan una suma cercana a los doce billones de pesos, casi toda cartera vencida. Para paliar esta preocupante crisis económica de clínicas y hospitales, el Estado ha dispuesto de 1,2 billones de pesos, alrededor del 10 % de la deuda total. Estos recursos ayudarán a soliviar un poco la difícil situación durante un corto tiempo, pero en nada solucionará el problema de fondo. Siguen los retoques y los paños de agua tibia y no existe la voluntad política de ponerle freno a esta recurrente situación. Seguramente antes de finalizar al año estaremos nuevamente frente a protestas de médicos, enfermeras y directivas hospitalarias pidiendo atención y respeto por sus instituciones y por los pacientes, víctimas finales de este desgobierno y de este temor a enfrentar las soluciones.

La situación económica mundial que se avecina con todas sus fuerzas no es fácil de capear y ahondará esta crisis de las instituciones prestadoras de servicio −IPS− con predecibles consecuencias. Cuando lleguemos a tener la voluntad política de solucionar de raíz los temas de la salud, será demasiado tarde y seguramente con graves repercusiones en la economía nacional.

Las primeras se ven ya en clínicas y hospitales en forma de  recorte obligado de servicios, por ahora parcial, y lógicamente esta determinación golpeará fuertemente a toda la sociedad. Finalmente el colapso económico se llevará de calle muchas de estas instituciones que no van a poder recuperar su cartera ni pagar a sus acreedores y empleados; mucho menos cumplir sus obligaciones en la cadena de servicio.

Falta en este panorama de apocalipsis la corrupción galopante que existe en el sistema, que es, al decir de conocedores del sector, un agujero negro que devora millones y millones de pesos.

Se avecina la elección de nuevos gerentes o directores de hospitales por medio de famosos concursos que realizan algunas universidades, sistema de selección tan permeado por la corrupción, que también es causa de los males de la salud. Es bueno que la Procuraduría y el Ministerio de Salud prevengan sus controles para evitar nuevas componendas que incrementarán el desangre económico del sistema de salud.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *