Reformas urgentes del sistema electoral (EL MUNDO)

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Por: Ramón Elejalde Arbeláez

Cada que en Colombia se celebran elecciones, surge entre la opinión pública, los medios masivos de comunicación, los gobernantes y la clase política, la urgente necesidad de introducirle reformas a nuestro sistema político y electoral. Esos escarceos post electorales van desapareciendo con el tiempo, hasta cuando llegan los siguientes certámenes electorales. Nunca ha existido la intención real de hacer las reformas que se necesitan y que son urgentes, antes de que nuestra democracia se siga deslegitimando más y más.

Es urgente implementar el sistema electrónico, teóricamente ordenado desde el año 2003 y en el cual nadie parece interesado, aparentemente por los costos de los equipos requeridos. Este sistema de voto electrónico tendrá que ir aparejado al voto físico impreso por el equipo electrónico para el votante y que este debe depositar en la urna. Este sistema mixto de voto electrónico y voto físico ofrece muchas garantías: primero, permite al elector constatar que el voto registrado e impreso por el equipo electrónico, es el correspondiente a sus intenciones, antes de depositarlo físicamente. Es decir,  que el primer control lo hace cada elector. En segundo término, debe realizarse un control selectivo con rangos y parámetros estadísticos adoptados por la ley, para comparar los votos físicos contra los votos registrados electrónicamente;  en caso de disparidad, el puesto de votación debe ser sometido a la confrontación total del voto físico que habrá de prevalecer sobre las inconsistencias frente al electrónico, soportado en las evidencias de los registros manuales. Así se harían nugatorios los eventuales intentos de manipular el software de la Registraduría y por viciar la voluntad popular.

En tercer lugar, es necesario terminar el voto preferente, foco de corrupción y de disputas entre los integrantes de un mismo partido y/o de una lista de aspirantes. Con este sistema, la confrontación no es entre partidos de distinta ideología, sino entre aspirantes de una misma lista. El voto preferente ha encarecido las campañas y ha inundado el territorio nacional de corrupción y dinero para comprar votos. Terminar el voto preferente debe traer aparejado un sistema democrático para que los partidos escojan sus candidatos, pues de lo contrario estaríamos regresando a los nefastos bolígrafos de los jefes de los partidos.

Otro mecanismo que le pondría freno a la compraventa de votos es el voto obligatorio. Muy a mi pesar y a mis convicciones, hoy estoy convencido de que el voto obligatorio se debe imponer en Colombia: Al aumentar la participación ciudadana, al tomar fuerza el voto de opinión, resultaría ineficaz y por tanto inútil la compra de votos.

Otra reforma urgente para abaratar costos electorales, es terminar la circunscripción nacional para el Senado de la República. Debemos volver a los senadores regionales y para conservar la representación de las minorías, se les debe destinar un número de curules de Senado. ¿Qué tal 80 senadores regionales y 20 de minorías?

Estas son reformas que no dan más tiempo y cuyo estudio debe asumirse inmediatamente.

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