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Por: Ramón Elejalde Arbeláez

Iván Márquez, uno de los negociadores de las Farc en la Habana,  y comandantes de primer orden de esa organización, propuso la creación de un poder electoral como rama del poder público independiente. Lo hizo mediante un video enviado a la Corte Constitucional en la audiencia de esta alta corporación sobre la reforma a la ley de mecanismos de participación ciudadana para permitir que por plebiscito se refrende el acuerdo Gobierno-Farc.

No es nueva la idea. En la Constituyente de 1991, ante la propuesta aceptada de tres ramas del poder público (legislativo, ejecutivo y judicial) y de dos órganos independientes (electoral y de control), el constituyente Antonio Yepes Parra había propuesto que fueran cinco las ramas del poder público agregándole a las existentes las que fueron acogidas como órganos independientes. Supongo que el respeto por la institución de la división de poderes y con tan añeja tradición democrática, así como la memoria de John Locke y del Barón de Montesquieu, pesaron mucho sobre los constituyentes para no modificar la estructura existente  de la separación de poderes.

Indudablemente, la propuesta de Iván Márquez ni es novedosa, ni nos debe escandalizar.

El cambio requerido no puede ser únicamente de instituciones, nombre e importancia de la cúpula del Estado. Es necesario modernizar temas como: personas con derecho al sufragio, candidatos y calidades de los mismos, normas sobre campañas, organización electoral, reglas sobre recintos electorales, organización de elecciones, financiación de campañas, procedimientos para votar, voto preferente, pero especialísimamente el sistema para votar.

No podemos seguir depositando el voto y contabilizando los mismos de una forma tan arcaica, que facilita el fraude y el engaño.

Tendríamos que acoger un sistema mixto que compruebe  electrónicamente las huellas digitales del elector, al tiempo que verifique la autenticidad y vigencia de la cédula. Ese mismo sistema le imprimiría al elector su voto para que este haga un primer control sobre la decisión y finalmente,  que en una urna física este deposite ese voto que le acaba de imprimir el sistema. Terminada la jornada electoral, en cada recinto se confrontarían muestras aleatorias del voto electrónico frente al voto físico y su coincidencia validaría eficientemente toda la votación del lugar.

El voto preferente debe ser eliminado. Es un foco de corrupción de incalculables proporciones y en su defecto se debería exigir la selección de candidatos de los partidos mediante consulta popular.

Notícula. Torpe el secuestro de tres periodistas, entre ellos la columnista de El Tiempo, Salud Hernández, que realizó hace ocho días el ELN y que felizmente terminó este viernes. No obtuvieron rédito alguno amen de más descrédito nacional e internacionalmente. Parecen disfrutar de la acumulación de yerros y tonterías.

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