Los debates presidenciales.

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Se iniciaron los debates de los candidatos a la Presidencia de la República y los comenzaron por la provincia, lo que me parece positivo. Debemos aceptar, en primer término, que estamos frente a un grupo de aspirantes de las más altas calidades, así algunos tengamos aprehensiones frente a alguno o algunos de ellos. Existe preparación y seriedad en el ramillete conocido. Pero lo más importante: existen opciones para las distintas posiciones del espectro ideológico. Quienes tienen y acogen tesis de derecha, centro o izquierda pueden escoger de las excelentes propuestas existentes y no me refiero exclusivamente a los candidatos que han sido invitados a los foros realizados. Por fuera han dejado también a buenas opciones.

En el debate realizado en Teleantioquia hubo respeto, no se dieron ataques personales y los candidatos se limitaron a exponer, en el breve tiempo que les permitieron, sus propuestas. Indudablemente Gustavo Petro descolló, fue suelto, contundente y dijo lo que mucha parte de la opinión pública quería escuchar. Duque, acartonado, muy limitado al libreto y conocedor de los temas. Vargas Lleras, conocedor, a veces frenado en su exposición cuando esa no ha sido su característica y recordando lo que ha sido y su experiencia, seguramente queriendo diferenciarse de Iván Duque. Fajardo, repetitivo, pero entendible: quería llevarle al televidente un mensaje claro de sus propuestas y por eso poco se alejó del libreto que diseñó. Lamenté la ausencia de mi candidato, el doctor Humberto de la Calle, invitado al evento, pero dejado del avión que debía traerlo. Ese es un escenario propio para una persona tan avezada y preparada en los temas del Estado.

El debate en Barranquilla tuvo un formato más movido, se corrigieron yerros del aplicado en Medellín y pudimos apreciar otras facetas de los candidatos: Petro igualmente contundente y con Iván Duque los que más gustaron. Duque se apartó del libreto y fue ágil y oportuno en algunas respuestas. Se le vio más suelto y menos acartonado. Germán Vargas estuvo igualmente más fluido, una de sus cualidades, manejó buena información y pudo demostrar su experiencia al frente de asuntos de Estado. Humberto de la Calle, viejo zorro, ameno en sus exposiciones, con dominio de los temas, ponderado, su edad lo diferenciaba del resto de expositores y realmente desconozco si esto es positivo o negativo. Fajardo, manejando menos el libreto, defendió sus tesis, pero se atrevió a salirse de sus dos o tres temas de combate y en mi sentir le fue mejor que en Medellín, su plaza.

Varias cosas nos han dejado en claro los debates. Para mí, la más importante es el viraje, un poco al centro ideológico,que en el debate de Medellín dio el doctor Germán Vargas Lleras. Decidió afirmar públicamente que aceptaba continuar implementando el proceso de paz con la Farc y que sus dudas habían quedado resueltas en un reciente fallo de la Corte Constitucional. Otro aspecto claro es la contundente posición de todos los candidatos contra las acciones delictivas y terroristas del ELN. Creo que también se dio un imperceptible giro de Gustavo Petro hacia el centro, iniciando por su contundente posición frente al ELN.

¡¡Qué sigan los debates!! Eso nos permite decidir con conocimiento de causa.

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