“Las guerras de Tuluá”

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Reaparece el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal en el escenario nacional con veinte excelentes crónicas compiladas en “Las guerras de Tuluá”. El hilo conductor de las mismas es la violencia que históricamente ha vivida la ciudad natal del novelista y que se remontan a épocas de la misma colonización de ese territorio. Seguramente por la destrucción de los archivos de la municipalidad a manos de alcaldes militares de la época de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, que el autor cuenta en su libro, muchas de esas guerras se han perdido en las brumas del tiempo y nada quedó para contarle a la posteridad.

Dice Gardeazábal, como le agrada lo llamen, que “Estos relatos no son más que unos pincelazos de la forma de ser, rebelde y agresiva, que hemos tenido los que nacimos en esa tierra. No hay nada que nos concatene más que el hilo conductor del espacio común y creciente de una ciudad en donde se han matado siempre desde hace tiempo”. El libro es ameno y enriquecedor, pues utiliza bellas palabras de nuestro idioma que ya no son comunes en los escritos mundanos y que el maestro emplea sin ser empalagoso o rebuscado. La obra se deja leer con agrado y de una sentada.

La obra se inicia con las cruentas guerra de los seguidores del indio Burrigá contra la tribu de los pijaos por las tierras que hoy ocupa la ciudad de Tuluá; prosigue con la posterior incursión del duque de Wellington en tierras del Valle del Cauca en búsqueda de su paisano Sir James Tyrrell Moore Stewart, búsqueda que solamente le alcanzó para llegar hasta las inmediaciones de Tuluá y continúa con las primeras guerras partidistas entre liberales y conservadores, donde figura como principal protagonista el que tal vez sería su antepasado Joaquín Gardeazábal, un “liberal radical que todavía se creía vasco por su apellido”. La obra termina con las más recientes guerras que ha padecido Tuluá. Guerras de narcotráfico, delincuencia común y bandas organizadas. “Lo bueno de la guerra entre los narcos en Tuluá  es que no se mataron entre ellos, mataron solo a los que se metieron con ellos. Por eso, los policías terminaron ricos y los sapos en el cementerio (…) El poder vertiginoso del dinero de la coca o los enloquecía o los volvía señores feudales”.

Gustavo Álvarez Gardeazábal es uno de los novelistas contemporáneos más leídos en el mundo de habla hispana. Algunas obras suyas como “Cóndores no entierran todos los días”, “Dabeiba”, “El bazar de los idiotas”, “La misa ha terminado”, le han merecido el reconocimiento nacional e internacional. Agudo crítico del acontecer nacional, bien informado y anarquista por afición. Sus obras y sus posiciones políticas lo mantienen vigente y en el primer plano de la vida colombiana.

Ediciones UNAULA, la editorial de la Universidad Autónoma Latinoamericana que dirige el periodista Jairo Osorio, se anota con esta publicación un éxito de cara a la próxima edición de la Feria del Libro en Medellín. Esta es la tercera obra de la denominada “Biblioteca Gardeazábal” de esa editorial, que se publica. Antes lo fueron “La misa ha terminado” (2014) y “Cóndores no entierran todos los días (2018). Felicitaciones al escritor, a Jairo Osorio, a Unaula y su rector Rodrigo Flórez Ruiz.

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