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Por: Ramón Elejalde Arbeláez

Durante todo el mes de marzo y principios de abril  vivimos en nuestra ciudad y en los demás municipios del Valle de Aburrá un fenómeno notorio de contaminación que llegó a niveles peligrosos para la salud humana.

Esta situación mereció una reacción inmediata y oportuna de las autoridades de Medellín y de los demás municipios del Área Metropolitana con excepción de Barbosa. Justo es reconocer el liderazgo del doctor Eugenio Prieto Soto, Director del Área Metropolitana y a los profesionales encargados de estos asuntos por su diligencia y acierto en las medidas adoptadas.

Es verdad que no se ha solucionado el problema pero sí se disminuyeron los altos niveles de contaminación y sus dañinos efectos para la salud.

Es el momento para reflexionar sobre la importancia de promover, apoyar y fomentar acciones, programas, proyectos que apunten a disminuir las causas de la contaminación que sufrimos en el valle de Aburrá. De hecho, las administraciones municipales anteriores de la Ciudad tomaron decisiones para contrarrestar los fuertes efectos que sobre el medio ambiente producen algunas actividades en el Valle de Aburrá, que bien podrán articularse a los planes y programas de la actual y de las futuras alcaldías del Área.

El POT aprobado durante la administración del doctor Aníbal Gaviria Correa, definió una orientación hacia el futuro en el sentido de darle vida y vigor al eje longitudinal del río Medellín como elemento en torno al cual se debe fomentar el desarrollo futuro del Valle de Aburrá, con el fin de aprovechar las inversiones de infraestructura y servicios públicos para propiciar la habitabilidad y el mejor desarrollo de las actividades económicas y socio culturales de los pobladores de este gran valle. Muy importante, además, aprovechar el sistema público de transporte que cada año se va fortaleciendo e integrando en sus  diferentes sistemas  y tecnologías para el uso masivo.

Tenemos pues la herramienta de planificación que estimula el uso de transporte masivo y la densificación de la ciudad alrededor de este sistema de transporte. Tenemos programas que  fomentan el uso de la bicicleta como medio de transporte para muchos más habitantes, con lo que se reducirán fuentes móviles de contaminación.

Tenemos que propiciar los espacios públicos dignos y armónicos con la naturaleza, con el esparcimiento y sana convivencia, con la  posibilidad de hacer lugares públicos  para caminar, montar en bicicleta, gimnasios al aire libre, eventos de integración, etc., que complementen el  desarrollo habitacional que se quiere fomentar.

La ciudad ejecuta hoy dos grandes proyectos que debemos apoyar y mejorar si es del caso, pero que definitivamente tienen un enorme valor para la vida y el aire de Medellín, como son el Jardín Circunvalar y Parques del Río.

Su concepción, sus componentes y sus alcances, los hacen unos verdaderos proyectos de futuro sano con gran potencialidad para  combatir la  contaminación y  mejorar la calidad del aire de la ciudad.

 

 

 

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