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Por: Ramón Elejalde Arbeláez

Esta semana los medios de comunicación dieron cuenta de dos hechos notorios y bien distintos. El uno triste, deprimente, vergonzoso y fiel reflejo de una sociedad enferma. El otro aleccionador, dignificante y esperanza de una Colombia que espera un mejor amanecer.

Quien fuera interventor de la desaparecida EPS Saludcoop y que hace poco premiaron llevándolo a la presidencia de Cafesalud, señor Guillermo Grosso ha sido denunciado fiscal, disciplinaria y penalmente por despilfarros y posibles actos de corrupción en sus cargos. En concepto de algunos medios, un verdadero saqueo a las dos EPS ya citadas. Saludcoop no levanta cabeza. Primero fue don Carlos Palacino quien vivió y laboró al frente de esa empresa con un “derroche de extravagancia y opulencia” al decir de Caracol Radio y cuya intervención y liquidación fue absolutamente necesaria antes de que el saqueo de los dineros del Estado continuara sin límites. Pero esta dolorosa experiencia de nada sirvió: el interventor designado, señor Grosso, continuó las prácticas de derroche que se pretendió solucionar con su llegada. Se equivocó el doctor Juan Manuel Santos y su ministro de Salud, doctor Alejandro Gaviria en la selección de tan descaminado funcionario. Errores no terminaron allí: al liquidar a Saludcoop y pasarle todos sus afiliados a Cafesalud, el señor Grosso es premiado al nombrarlo flamante presidente de esta EPS a sabiendas de graves denuncias sobre su proceder. Primaron, casi seguro, las presiones de altos dignatarios del Estado y de Congresistas beneficiados con la burocracia en las entidades de salud.

Grosso alquiló camionetas blindadas para el uso personal de funcionarios de la entidad y de su familia. Designó familiares por afinidad en altos cargos de Cafesalud. Estando en Saludcoop realizó una fiesta por más de mil millones de pesos. Grosso remodeló su oficina en la entidad donde fue interventor con altos costos para la institución y con gustos mafiosos en los trabajos y compras, como que adquirió sillas relajantes para su uso por valores superiores a los seis millones de pesos cada una. Las genialidades  de Grosso no paran aquí, despidieron funcionarios de Saludcoop a los que les pagaron millonarias indemnizaciones y luego los contrataron como como altos dignatarios de Cafesalud. Lo que nada nos cuesta, volvámoslo fiesta. Y las perlas continúan con las muchas denuncias que ha venido haciendo Noticias Caracol, espacio que lidera esta investigación periodística.

Lo triste de todo esto es lo que el pueblo colombiano se pregunta a estas horas, ¿Dónde estaba el Presidente de Colombia? ¿Dónde se encontraba el señor Ministro de Salud? Pero muy especialmente, ¿Qué hacía el Superintendente de Salud? Seguramente aculillados frente a Guillermo Grosso para que no se mortificaran algunos altos funcionarios del Estado y los congresistas beneficiados con la burocracia de estas EPS.

Pero todo no es saqueo y malos manejos. En Colombia quedan muchísimos ciudadanos con valores. Luís Alfonso Escobar, bombero voluntario de Andalucía, Valle, no solamente participó en el rescate de varios heridos que dejó un accidente de tránsito de un bus de transporte público que viajaba entre Pereira y Cali, sino que en su labor se encontró con una pequeña maleta que contenía 52 millones de pesos propiedad de una pasajera accidentada en el hecho y los devolvió sin reclamar ninguna contraprestación más que la de la alegría que la dueña del dinero sintió cuando en el hospital le devolvieron su plata.

¡Bien por Luís Alfonso!

 

 

 

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