Alexis Viera, inimitable, superior.

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Washington Alexis Viera Barreto es un exfutbolista nacido en Uruguay y nacionalizado en Colombia, que ofició como portero en varios equipos entre ellos Racing, Peñarol, River Plate y América de Cali, donde el día 25 de agosto de 2015, al final de su carrera deportiva, fue gravemente lesionado por dos atracadores que pretendieron despojarlo de sus pertenencias cuando hacía diligencias con su señora esposa, doña Andrea Fabiana Espel Ramos, su ángel guardián, su motor en la parcial recuperación. Alexis recibió dos disparos, uno de ellos se alojó cerca a la columna vertebral, que lo llevó a perder la movilidad de sus extremidades inferiores. Durante varios días el futbolista luchó por salvar su vida de una severa infección pulmonar y luego inició una persistente y tenaz actividad por recuperar la posibilidad de caminar. Finalmente, el 17 de diciembre del mismo año del malhadado incidente, los médicos aceptaron que Viera podía recuperar su movilidad y volver a caminar. Fue un ejemplo de superación que asombró a médicos y terapistas. Hoy camina con dificultad y ayudado de aparatos ortopédicos.
El martes de esta semana que termina Alex Viera nos sorprende con una decisión que tiene reflexionando a los colombianos: visita en la cárcel al joven que le disparó y que le ha causado tanto dolor, comenzando por forzar su retiro de la práctica del fútbol. En muletas, por las limitaciones que tiene el exdeportista, llegó hasta la cárcel de Buga a saludar y a perdonar a su verdugo. “El perdón es la cura que todos necesitamos para nuestra alma. Hoy me tocó perdonar a la persona que me hizo mucho daño. Dios es perdón y amor” trinó Alex para contarle al mundo que en su corazón no existe rencor por quien le causó tanto daño. “Cada día me doy cuenta que Dios está en mi vida. Fuimos a la cárcel a estirarle la mano a Anderson Lozano y sé que Dios lo va ayudar a cambiar. En mi corazón solo hay gozo y alegría del amor de Dios”, aseguró también el deportista.
Un gesto de grandeza solo practicable por seres superiores. Alexis Viera nos ha dado a los colombianos una lección de humildad, perdón, nobleza y dignidad. En un momento coyuntural de nuestra patria, cuando se inicia el proceso de consolidación de la paz lograda por el Estado con la Farc, grupo subversivo que por más de cincuenta años libró una cruel batalla con las fuerzas regulares y cuando aún se destila mucho odio entre los hijos de esta tierra, odio afincado seguramente en terribles hechos violentos, llega esta lección de un deportista al que una acción violenta le cambió abruptamente toda su vida.
Alexis Viera nos demuestra que es posible perdonar, que en el corazón de un ser humano, también se anidan sentimientos de amor y de comprensión. También es posible darle la mano al verdugo, ayudarlo a enmendar el camino. Si lo único que nos queda es el odio por los semejantes, el futuro de la patria y de la sociedad misma está perdido y nada nos espera como nación.
El gesto de este deportista nos debe llevar a una profunda reflexión como sociedad, como personas civilizadas. La paz reclama muchos alexis vieras en Colombia. El ejemplo está servido. Nuestros líderes tienen mucho para aprender del gesto de un portero de fútbol.

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