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Por; Ramón Elejalde Arbeláez

La Constitución vigente hoy en Colombia fue promulgada el 4 de julio de 1991, es decir que está cumpliendo 25 años de vigencia. Desde su primer día y a partir de un discurso del entonces presidente César Gaviria Trujillo, se le conoce como la Constitución de los Derechos Humanos.

Muchas cosas positivas aporta la Constitución, aun desde su discusión: 1- Es el producto de un pacto social entre las principales fuerzas políticas que se encontraban dentro de la institucionalidad; no fue pues  resultado de la imposición de un partido político o de un grupo de partidos. Es, ciertamente, un contrato social. 2- Quedaron establecidos dentro del texto los llamados derechos de tres generaciones en reconocimiento a que estas normas superiores las estableció la Humanidad como un mecanismo para proteger los derechos y especialmente las libertades individuales. 3- Se instituyó la acción de tutela como un mecanismo para la protección de sus derechos fundamentales a las personas, que además las acercó al texto constitucional. Hoy cualquier persona y no exclusivamente los especialistas, alcanza un gran dominio de los temas de nuestra Carta Magna. 5- Fortaleció a los municipios y desdibujó un poco a los departamentos, aunque con posterioridad distintas reformas han tratado de revertir la decisión inicial. La Corte Constitucional, tan activa en la defensa del texto expedido hace 25 años, ha sido cicatera en este campo y viene apoyando a los gobiernos centrales en el zarpazo contra las municipalidades y distritos. 6- La creación de la Corte Constitucional es otro acierto. Los primeros integrantes de la misma han pasado a la historia por convertir la institución en un órgano serio, ponderado, experto y libertario. En ocasiones recientes, que no en sus primeros años, ha producido fallos políticos; de persistir en ellos, acabarán de deslegitimar su labor.

Otras disposiciones hablan bien de la Constitución de 1991, pero también y con el tiempo, se han podido detectar falencias o figuras que no han resultado tan exitosas: 1- El Consejo Superior de la Judicatura es una mala copia del derecho comparado y el origen de sus magistrados ha llevado a la politización del organismo. 2- Las continuas reformas, que ya rompen records mundiales, son otra mancha de nuestra Carta. Se abusa tanto de esta figura que con el tiempo van desdibujando el texto original. Algún día Colombia tendrá que convertir algunas de sus normas en pétreas para que el Congreso no continúe convirtiendo la Constitución en una colcha de retazos. 3- Consagrar la prohibición de la extradición en el texto inicial no fue una buena figura. 4- La Constitución nacional es una de las que más artículos tiene entre todos los Estados porque incluye muchas normas exóticas a ella y que deberían ser objeto de ley. Es reglamentarista en exceso.

Y ojo pueblo colombiano. Ya algunos dirigentes políticos y gobernantes comienzan a hablar de una nueva constituyente. Olvidan estos que las constituciones están llamadas a perdurar para garantizar la seguridad jurídica. Imposible que continuemos haciendo de las reformas constitucionales otro deporte nacional como el tejo, el fútbol y el ciclismo.

 

 

 

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