Los mártires que vamos olvidando

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Hace treinta años, el 25 de agosto de 1987, fue asesinado en Medellín el médico salubrista, ensayista, dirigente político y defensor de los derechos humanos Héctor Abad Gómez. La violencia política, para llamarla con algún eufemismo, que en Colombia ha sido una constante durante toda su historia, nos ha arrebatado a cientos de seres valiosos, que le entregaron lo mejor a nuestra enferma sociedad. HéctorAbad, entre ellos.

En el recuerdo colectivo muchos perduran y sus muertes aún lloramos y seguramente la historia les ha reservado el lugar que labraron con sus gestas y su muerte violenta. Es igualmente Héctor Abad un digno ejemplo de lo que afirmo. Lamentablemente muchos nombres vamos olvidando, a pesar de su injusto martirio. A algunos de ellos les rindo un homenaje.

Nelson Anaya Barreto, un distinguido abogado que fue asesinado en las calles de Medellín el 26 de septiembre de 1983. Fue un valiente escritor, que desde su columna del periódico El Colombiano, se dedicó a fustigar el narcotráfico y sus terribles consecuencias. Su muerte nunca fue esclarecida. Entre sus amigos no quedo la menor duda de que las verdades punzantes y certeras de sus artículos le valieron la animadversión de la mafia lugareña, que ya se mostraba de una violencia inusitada y devastadora. Sus columnas eran buscadas y leídas con avidez por su fina pluma y descarnada forma de contar las cosas, que ya comenzaba a padecer nuestra sociedad.

Domingo Cuello Pertuz fue un procurador delegado, que cumplió su deber. Al final de los días le correspondió esclarecer la muerte del estudiante Luis Fernando Giraldo Builes, supuestamente asesinado por fuerzas oficiales. A Cuello Pertuz le quitaron la vida el 29 de septiembre de 1983, es decir, tres días después de la muerte de Nelson Anaya. Buscando la verdad murió este abogado.

Jorge Enrique Pulido fue un osado periodista que, desde su programa de televisión, Mundo Visión, enfrentó con entereza el flagelo del narcotráfico. Fue atacado a bala el 29 de octubre de 1989, cuando salía del set de grabación en la ciudad de Bogotá. Después de una corta lucha por sobrevivir, falleció este honesto periodista.

Fue Gustavo Zuluaga Serna un ilustre magistrado que cayó víctima de las balas del narcotráfico el 30 de octubre de 1986 en la avenida Bolivariana de la ciudad de Medellín. Por la época también fueron abatidos hombres y mujeres de la justicia como Mariela Espinosa Arango, Álvaro Medina Ochoa y Héctor Jiménez Rodríguez, todos victimas del narcotráfico y muchos de ellos signados para la muerte por el mismo Pablo Escobar. Algunas de estas muertes permanecen en la más absoluta impunidad y en el más injusto olvido social. La doctora Mariela fue una verdadera heroína, pues varios fueron los intentos del cartel de Medellín por hacerla desaparecer, hasta que lograron su objetivo.

El triste recuerdo de la muerte de Héctor Abad Gómez el humanista y defensor de los derechos humanos, nos sirvió para recordar ilustres fallecidos que no podremos olvidar. Ellos ofrendaron su vida por la verdad y porque todos tuviéramos una vida digna.

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