Lecciones del caso Armstrong (EL MUNDO)

¿Para dónde va el partido liberal? (EL MUNDO)
enero 13, 2013
UNAULA, un paso decisivo (EL MUNDO)
enero 27, 2013

Por: Ramón Elejalde Arbeláez

Las crudas declaraciones que el ciclista profesional Lance Armstrong entregó a un programa de televisión norteamericana dirigido por Oprah Winfrey, dejan al descubierto una serie de trampas y engaños a los que acuden algunos deportistas. Doloroso y aleccionador episodio que según  Armstrong, es bastante generalizado en el ciclismo y prende alarmas en otras disciplinas.

El siete veces campeón de la vuelta a Francia reconoció que se dopaba con un coctel de EPO, testosterona y transfusiones de sangre, que manejaban él y sus ayudantes a la perfección, para evadir todos los controles. “Nadie puede ganar una vuelta a Francia sin acudir a estos procedimientos”, fue tal vez la declaración más dolorosa para la organización de una competición ciclística considerada un emblema mundial. No me cabe la menor duda de que el ciclismo sufre un revés muy grave, y de que la vuelta ciclística a Francia queda herida de muerte. Difícil encontrar patrocinadores que hagan altísimas inversiones para luego quedar expuestos a escándalos como al que hoy asiste el mundo.

Armstrong fue un deportista considerado sobrenatural, al que todos los medios especializados, aficionados y enterados del deporte en el mundo, le reconocían su capacidad de haberse sobrepuesto a un cáncer de testículos de una forma casi milagrosa y haber ganado  siete veces el Tour de France, la más exigente de las pruebas ciclísticas del planeta, que se celebra cada año en el mes de julio y desde 1903, con las obvias interrupciones de 1915 a 1918 con motivo de la Primera Guerra Mundial y de 1940 a 1946 debido a la Segunda Guerra Mundial. Han sido históricos en esta competición Jacques Anquetil, Federico Martín Bahamontes, Luis Ocaña, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Pedro Delgado, Miguel Induraín, Lance Armstrong y Alberto Contador y los colombianos, guardadas las proporciones, Lucho Herrera y Fabio Parra.

Detrás de Armstrong existen responsables directos, algunos de ellos ya detectados por las autoridades ciclísticas y especialmente judiciales, sobre los cuales deben caer ejemplares sanciones si se quiere limpiar tan ignominioso baldón. Allí deben estar laboratorios, ayudantes, entrenadores, patrocinadores, directores deportivos, etc. Pero también es indispensable que muchos otros sectores relacionados con el ciclismo hagan sus respectivas reflexiones, sin que necesariamente esto conduzca a una cacería de brujas sobre todos los ciclistas profesionales y aficionados, entre quienes debe existir una buena cantidad de deportistas serios y honestos. Los patrocinadores, siempre tan exigentes con sus deportistas; los medios de comunicación especializados y los aficionados al ciclismo, deben hacer los correctivos pertinentes para que estas trampas y jugarretas no sigan sucediendo; para que basados en químicos y medios extradeportivos no vuelvan a crearnos figuras “sobrenaturales”, obligadas a regresar a su triste estado natural: simples ídolos de barro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *