Las propuestas de Vargas Lleras

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Hace ocho días soltó el doctor Germán Vargas Lleras una verdadera bomba atómica sobre empleados y obreros de Colombia. Sus desproporcionadas iniciativas han sacudido fuertemente a amplios sectores de la sociedad. Algunas de esas ideas han sido incluso rebatidas por refinados neoliberales criollos.
A guisa de ejemplo propone el exvicepresidente: Reducción general de salarios; reforma laboral, en algunos casos con efectos transitorios; revisión de contratos de trabajo y convenciones colectivas, que deben suspenderse; salario mínimo por horas; flexibilizar horarios de trabajo; contar con turnos dominicales y festivos; flexibilizar costos del despido; suspender las cesantías y sus intereses; eliminar las primas de mitad y fin de año; eliminar a los teletrabajadores el subsidio de transporte y las dotaciones obligatorias. Todo un arsenal en contra de la clase trabajadora.
El articulista, por lo que se deduce de su escrito, pretende dejar en la clase trabajadora la solución a la tremenda crisis económica que dejará a su paso la pandemia del covid-19 o coronavirus. El futuro nos exige concertar propuestas y políticas que nos permitan salir del atolladero económico en el cual quedará toda la sociedad y las entidades gubernamentales, pero no puede ser depositando siempre sobre los de abajo la solución. Aquí todos tenemos que poner y obviamente que deben poner más, los que más tienen y los que más ganan.
Los neoliberales, tan solícitos en pedir la privatización de las empresas rentables del Estado, en reclamar un Estado pequeño con cero regulaciones sobre la economía, ahora claman por la ayuda y el salvamento oficial. Les encanta privatizar utilidades y socializar pérdidas. Creo, sinceramente, que esas prácticas van llegando a su fin.
El cúmulo de exenciones tributarias que han venido acumulando los dueños del capital en Colombia desde el año 2002, deben desaparecer y como contraprestación se deberían disminuir los impuestos, de tal manera que aquellas (exenciones) suplan lo dejado de recaudar por la rebaja impositiva. Esta medida tiene que estimular el consumo y con él se logra parte de la reactivación que vamos a requerir. El Estado tiene que masificar la construcción de obras públicas y subsidiar la construcción masiva de viviendas, algo de lo que no habló Vargas Lleras y que él conoce con suficiencia y propiedad.
Deben salir, cuando pase la oscura noche del coronavirus, las masivas campañas para que todos consumamos lo nuestro, lo que se produce acá. No es invirtiendo en armas, vehículos suntuosos o publicidad para posicionar la imagen presidencial, como vamos a lograr la reactivación de la economía. Esas son inversiones exóticas en tiempos de calamidades.
Los gobernantes no pueden olvidar que el sistema educativo, especialmente el de la educación superior, están seriamente amenazados y agregarle a una crisis económica un desbarajuste en este campo, sería devastador y de consecuencias imprevisibles.

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