La disputa de la gobernación

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Todo hace pensar que la lucha democrática por la Gobernación de Antioquia va quedando circunscrita a los nombres de Aníbal Gaviria Correa y Andrés Guerra Hoyos. Seguramente de allí no se sale el nombre del próximo mandatario de los antioqueños. Los demás aspirantes, casi todos preparados y con buen futuro, no parecen despegar ante la opinión pública.
Con Aníbal Gaviria han vuelto las concentraciones masivas y el fervor popular. Es una persona carismática a quien la opinión pública le reconoce sus ejecutorias, tanto en la Alcaldía de Medellín como en la Gobernación de Antioquia. Sinceramente, Aníbal se ha convertido en un fenómeno popular que seduce hasta a los contrarios, quienes lo respetan y lo reconocen como un digno aspirante al primer cargo del Departamento. Ha sido esquivo con algunos debates y a otros asiste demostrando dominio del escenario y conocimiento de los temas. Algunos de sus contradictores han cometido el error estratégico de atacarlo en esos debates y él con respeto y calmadamente, les ha dado contundentes respuestas, que al final de cuentas, resultan favoreciéndolo más que perjudicarlo. En el último debate, este jueves por Teleantioquia, está el mejor ejemplo de lo que afirmo. A cada ataque se le concedía a Gaviria una réplica, las que fueron inteligentemente aprovechadas en su favor. Para todos los opinadores ese debate fue ampliamente dominado por Aníbal Gaviria.
Andrés Guerra ha contado con el respaldo del expresidente Álvaro Uribe y su partido el Centro Democrático, lo que de por sí es un hándicap muy importante en Antioquia. Tiene a su favor que desde la campaña de hace cuatro años ha continuado labrando su aspiración, Es joven y recorriéndose el departamento lleva varios años. En los debates es calmado y respetuoso, a veces su calma es exagerada, dejando la sensación de no sentir entusiasmo por lo que hace. Entre muchos ha levantado ampolla su propuesta de designar alcaldes miliares en los municipios donde se requieran, por las dificultades de orden público. Curiosamente, en regiones tradicionalmente Uribistas, parece perder espacio con su principal émulo, Aníbal Gaviria. En resumidas cuentas, Andrés, a pesar de contar con algunas ventajas comparativas, la tiene dura, muy dura frente a un candidato excelente, carismático, igualmente joven y a quien los antioqueños reconocen como un gran ejecutivo, como lo es Aníbal Gaviria.
Lejos de mí descalificar a los demás candidatos, allí hay algunos sumamente competitivos para el cargo, lamentablemente no han arrancado y algunos de esos bien cualificados, se han dedicado a lanzarle dardos por doquier al favorito en todas las encuestas y eso les ha restado posibilidades de que el pueblo antioqueño conozca sus propuestas. Además van adquiriendo reconocimiento por peleadores y no por los programas que tengan para bien del departamento, seguramente muy buenos, pero poco conocido por desperdicio de las oportunidades.
En la Gobernación se ve un panorama relativamente más despejado que en la Alcaldía de Medellín, donde los porcentajes de respaldo que tienen los aspirantes más fuertes en todas las encuestas, es todavía bajo.

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