Es la juventud la fortaleza del sí

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Por: Ramón Elejalde Arbelaez 

 

A ocho días del plebiscito que preguntará a los ciudadanos colombianos: ¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera? La polarización es la característica común y a la campaña la ha permeado fuertemente un propósito de desinformar, en vez de informar y lograr un voto consciente. 

 

Todas las encuestas muestran ganador al SI (me perdona mi amigo Gabriel Escobar G., que utilice las mayúsculas sostenidas). La más reciente, publicada este viernes por Caracol Radio y realizada por la Empresa Cifras & Conceptos muestra una diferencia de 20 puntos a favor del SI (54 % contra 34 %), lo que a ocho días de las elecciones parece un resultado muy contundente, así la tendencia se venga revirtiendo. Cree uno, en sana lógica, que el acto de la firma de los acuerdos, con tanta y selecta presencia internacional y a realizarse mañana en Cartagena, le darán un aire muy contundente al voto afirmativo y seguramente se volverá a cambiar la tendencia, esta vez a favor del SI. Soy un convencido de que la diferencia será un poco mayor de la señalada en esa encuesta y por la razón dicha. 

 

Antioquia y el Eje Cafetero se observan como los fortines del NO y la Costa Atlántica como el bastión del SI. Esas realidades que muestra la encuesta resultan obvias e indiscutibles. Antioquia y el Viejo Caldas ha sido tradicionalmente una región muy conservadora y por consiguiente muy apegada al pensamiento Uribista. Contrario es lo que sucede en la Costa Caribe, donde el liberalismo y los partidos que salieron de éste, tienen un pensamiento distinto. 

 

Lo que también se observa y por contacto directo, es la fortaleza que ha venido tomando el SI en los centros universitarios. Independientemente de su formación ideológica o de su posición socioeconómica, las universidades han venido virando, ¡y de qué manera!, hacia un apoyo al proceso de paz y al convenio suscrito en La Habana. Muchos centros educativos eran fortalezas del Uribismo y eso parecía contradictorio con la rebeldía de los jóvenes, pero hoy vemos como esa fuerte presencia va desapareciendo ante la irrupción de los jóvenes de querer apostarle a la paz, obtenida mediante el diálogo y la concertación. 

 

Eso que estamos viendo en las universidades es el presagio de que se avecina un significativo relevo generacional de nuestra clase dirigente. De que con seguridad mucha de esa muchachada comprometida con la reconciliación y la reconstrucción del tejido social llegará a los partidos políticos. Nos están demostrando nuestros próximos dirigentes que no los obnubila el odio, que no los ciega la pasión y la intolerancia. Buenos vientos, vientos de cambio.

 

Notícula. La polarización en Colombia es tal, que hasta la Iglesia Católica muestra sus fisuras: sacerdotes abiertamente partidarios del SI y sacerdotes pregonando el NO. Sinceramente creí que la Iglesia se la jugaría por la paz, algo por lo que tanto ha luchado. Incomprensible como mínimo, de quienes se oponen al proceso.

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