Cabo de la Vela o de basuras?

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El Cabo de la Vela, en el municipio de Uribia sobre el mar caribe, es un territorio especialmente desértico habitado por los wayuu (quienes lo llaman Jepirra, lugar sagrado), en compañía de un grupo de emprendedores del interior dedicado a la explotación turística. Se consiguen hospedajes para quienes prefieren las aventuras ecológicas y descansar en chinchorros. Y también es fácil encontrar sitios con mejores comodidades. El caserío es limpio y supongo que lo es por la acción de los lugareños que quieren preservarlo en óptimas condiciones.
Hacía algo más de veinticinco años no visitaba el Cabo de la Vela en la Guajira. De ese lugar exuberante, sobrecogedor, apacible, aislado, misterioso e inhabitado, poco queda. Convertido en un destino turístico, en pocos años ha sufrido una transformación negativa: las basuras, han degradado todo su entorno.
El turismo descontrolado, la irresponsabilidad e incultura de algunos visitantes, han convertido este espacio en un depósito de objetos contaminantes que lo afean y desvalorizan. Con mis compañeros de viaje viví un fuerte impacto negativo al observar tamaña indolencia de nativos y visitantes, autoridades y empresarios.
El espectáculo doloroso se observa en el regreso a Riohacha: durante varios quilómetros se puede ver a lado y lado de la vía otro mar, un mar de envolturas de cartón, envases de plástico y de vidrio, que bordean las rancherías de los nativos, sometidos a sufrir este atentado de la incultura de los visitantes.
No fue el único lugar turístico que sufre semejante situación de abandono. El famoso Río Badillo, inspirador de los juglares vallenatos Rafael Escalona y Octavio Daza, también es inspirador de pánico por sus crecientes alevosas y repentinas. Como si no fuera suficiente, hoy es depósito de basuras y desechos de turistas irrespetuosos con la naturaleza. Los balnearios La Mina y El Mojao, le dejan al visitante respetuoso la dolorosa certeza de que muchos turistas llegan a estos bellos sitios a causar daños y desolación. La Corporación Autónoma Regional del Cesar debería dotar estos lugares de recipientes adecuados para depositar los deshechos que dejan los visitantes, y establecer un programa para reciclaje y disposición final
Es justo reconocer muchas cosas positivas: la bella e imponente ciudad que es hoy Valledupar, limpia, acogedora, progresista. La apacible, bella e impecable población de Patillal, cuna de reconocidos compositores y cantantes de música vallenata como Tobías Enrique Pumarejo, el inmortal Rafael Escalona, Fredy Molina Daza, Octavio Daza Daza, Gonzalo Arturo Molina (El Cocha), José Hernández Maestre y José Alonso Maestre (El Chiche).
Es urgente y necesario remediar esta situación, especialmente en las inmediaciones del Cabo de la Vela, antes de que la presencia depredadora del hombre ahuyente a los visitantes, acabe con el hábitat de los nativos y prive a la humanidad de un lugar tan hermoso.
(*)- La imagen que ilustra el artículo, no corresponde al Cabo de la Vela.

2 Comments

  1. Fernando solano villareal dice:

    Ramon interesante artículo pero difiero de algunos puntos. En este momento acabo de llegar de punta gallinas a Valledupar. La guajira en si misma es sucia lamentablemente por la falta de cultura, Estado y conciencia ciudadana. Existe corresponsabilidad entre el turista, el lugareño, el wayuu y el del interior que haciendo empresa. Después de Uribia no se vuelve a ver un camión de basura. Los wayuu con sus peajes piden comida o plata. Si le dan comida son los primeros en encargarse en botar la basura en todo el trayecto, bien sea por la vía principal yendo al cabo, o por la trocha entre rancherías entre manaure y el cabo. Es deplorable la falta de cultura de los guajiros en cuanto a la preservación del medio ambiente pues riohacha que es la capital, de igual manera está sucia.

    Más allá del cabo y rumbo a la alta guajira, pasando por el desierto con destino a las dunas de raros, el lugar es medianamente limpio pero la suciedad opera por la ausencia de conocimiento en disposición de basuras y obviamente porque no existe siquiera un servicio organizado de recogida de desechos.

    En alta guajira, la cosa es a otro nivel, un poco más de conciencia y limpieza a pesar de ser un lugar aaltamente visitado. Playas hermosas y limpias.

    En cuanto a Valledupar, cambio en 10 años pues esta ciudad hermosa y limpia desapareció, el río guatapuri ayer domingo parecía un cementerio flotante de botellas de old parr, costeñitas, coronitas y de Heineken, sin mencionar el icopor de los platos que venden a la orilla y el estruendoso pikó (este último entendible por su cultura) pero inclusive lugareños nos decían que la falta de conciencia ciudana se ha “tirado” la ciudad.

    El estado definitivamente tiene desprovisto y abandonado a la guajira. Parece un territorio más de Venezuela pues ni siquiera una cerveza águila se aparece por allá, lo cual es deplorable. Con justa causa y razón dichos territorios y lugareños no gustan de los del interior, pues capturamos (o capturan) los recursos para fines internos siendo la Guajira mi lugar favorito, un territorio de todos y de nadie.

    Saludos

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