Subsisten los infundios contra José María Obando

La JEP, Santrich, Bermeo.
marzo 3, 2019
El Gobierno carece de pragmatismo
marzo 17, 2019

Desde ya lejanos años, en la escuela, de la mano de Libia Pereira y Guillermo Montoya Ríos, aprendí a sentir admiración y respeto por los padres fundadores de nuestra patria. Desde antaño he sido un lector incansable de la vida de esos prohombres. Adquirí especial reconocimiento por la juventud, intrepidez y valor de José María Córdoba y ni el malhadado acontecimiento de la muerte violenta del sargento Carmen Valdez ha menguado mi devoción por el héroe. Igualmente he valorado la sufrida y tormentosa vida de José María Obando desde 1822, cuando migró de las filas realistas para engrosar las nuestras. Aquí fue donde se reveló Obando como un verdadero conductor de masas, tal vez el más reconocido del siglo XIX.

A mediados del año 1996 sostuve una respetuosa y cordial confrontación histórica con el hoy senador José Obdulio Gaviria desde las páginas editoriales de este periódico, por la figura de José María Obando. Posteriormente y en forma esporádica, en redes sociales, he confrontado amablemente con el médico e historiador Juan Guillermo Hoyos Gaviria sobre el mismo tema. La disputa histórica se ha revivido por un artículo escrito en esas redes por el Historiador, integrante de la Academia Colombiana de Historia, doctor Rodrigo Llano Isaza, titulado “Cinco mentiras históricas de la historia colombiana en el siglo XIX” en el cual comparte mi tesis sobre Obando.

Obando es fundador del partido Liberal, especialmente de la fracción Draconiana en compañía de Santander, José Hilario López y Mosquera. Este último, a pesar de familiar cercano, fue su gran contradictor. La fracción más radical del liberalismo la fundaron los Azuero, Florentino González y Murillo Toro.

Respecto a la canalla aseveración de que Obando fue partícipe del asesinato de Sucre, me atengo a lo dicho por Carlos Lozano y Lozano en sesión solemne de la Academia Colombiana de Historia: “Nadie ha tenido en esta República enemigos tan poderosos e implacables como Obando. Y nunca pudieron confundirlo en vida con el cargo sobre el asesinato de Sucre. Hubo épocas en que centenares de personas se consagraron a buscar las pruebas de su responsabilidad con saña frenética, y jamás pudieron presentarlas (…) Obando no fue un parricida. La República no habría consentido jamás en una nueva elevación de este infortunado caudillo a la primera, entre las investiduras democráticas, si la opinión le hubiera considerado culpable”.

Fue Juan Bautista Pérez y Soto tal vez el más enconado de los enemigos de Obando en esta acusación. Dedicó toda su vida, como perro de presa, a perseguir al caudillo. En su época, atacar a Obando era atacar al Partido Liberal y esta calumnia fue perversamente difundida por interesados contradictores de Obando y de su partido. “Para muchos escritores es cuestión esencial que el crimen recaiga todo él en Obando, que encabezaba el partido Liberal, porque así el delito mancha a la colectividad entera” (Profesor González Brun). Ni Bolívar evitó caer en estos dichos calumniosos: “Solamente López (José María) y Obando, que asesinaron a Sucre, pueden hacer resistencia”, escribió en carta enviada a Pedro Alcántara Herrán, el 11 de octubre de 1830.

Termino por hoy diciendo que jueces inmaculados y a toda prueba, en sentencia definitiva sobre las imputaciones injustas a Obando, dijeron en 1831 que: “Por los documentos existente no resulta ni aun por ligeros indicios, que Obando hubiere tenido parte en aquel hecho”. Después de su absolución, Obando fue dos veces presidente de Colombia.Injusto, qué mediando una absolución de jueces, aun subsista la calumnia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *