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Por: Ramón Elejalde Arbeláez

El Estado tiene la obligación de proteger la salud de la población, particularmente afectada en estas fechas por el uso irresponsable de la pólvora; sus esfuerzos tienen que ser coordinados en todos los niveles para el logro del objetivo misional.

Anualmente se cuentan por miles las víctimas por el uso de la pólvora. Los costos para el sistema de salud son enormes y las secuelas físicas y síquicas para muchas personas son inconmensurables.

Al final de cada año algunas entidades Estatales presentan  llamativas campañas pedagógicas invitando a no usar la pólvora por los daños al medio ambiente, a las personas y a varias especies animales, sabiendo que la pólvora decembrina se produce y se comercializa desde hace meses, a ciencia y paciencia de entidades oficiales.

La Huellatón, impactante campaña de largo alcance adelantada por el Área Metropolitana y las alcaldías de su jurisdicción, tiene objetivos que solo podrán lograrse si es persistente y concita la adhesión ciudadana y del Estado.

Estas campañas, sumadas a las prohibiciones de algunos alcaldes al expendio y uso de la pólvora, se pierden con decisiones que toman otros entes gubernamentales: Tengo copia auténtica de  la renovación de la licencia de funcionamiento número 000106 de 7 de julio de 2014, emanada del Comando General de las Fuerzas Militares y autorizada por el General Juan Pablo Rodríguez Barragán y el coronel  Mauricio Moreno Rodríguez, que  autoriza a una persona a mantener catorce puestos de venta de pólvora en varios lugares de Colombia, entre ellos algunos en el Valle de Aburrá. Esta licencia tiene vigencia de tres años.

Por eso vemos avisos en varios lugares de Antioquia que promueven abierta y legalmente la venta de pólvora. Es un verdadero galimatías este asunto: el Ejército Nacional autoriza la venta de pólvora; la policía decomisa el producto a quienes no tienen esa licencia; algunos alcaldes prohíben su uso y expendio;  otros autorizan y estimulan su producción, comercialización y uso. ¿Habrase visto tan patética desarticulación entre entidades del mismo Estado?

Como reacción, los actuales alcaldes de Medellín, Envigado, Barbosa, Copacabana, Bello, Sabaneta, La Estrella, Itagüí, Caldas y el presidente del Concejo de Medellín, dirigieron una comunicación al doctor Luis Carlos Villegas Echeverri, Ministro de  Defensa Nacional, en la que plantean: “… con gran preocupación observamos que desde organismos como las Fuerzas Militares de Colombia, se otorgan permisos  y conceptos favorables de importación de ´productos asociados a la pólvora, autorizándose además la venta,  distribución, transporte y comercialización  de dichos productos (…) Dichas autorizaciones riñen con el gran esfuerzo que se hace desde el territorio municipal y regional para regular el uso ilegal e indebido de estos materiales con las ya consabidas consecuencias”.

Una perla final que pinta de cuerpo entero la falta de unidad del Estado en este asunto, es que los alcaldes de La Estrella y Caldas protestaron así por el otorgamiento de estas licencias ante el Ministerio de Defensa, cuando ya habían autorizado la venta y el uso de la pólvora en su jurisdicción, supuestamente por razones históricas y culturales.

¿Cómo les parece?

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