Los cambios ministeriales (EL MUNDO)

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Por: Ramón Elejalde Arbeláez

El pasado jueves el presidente de la república reestructuró su gabinete luego de varias semanas de pasión con las movilizaciones campesinas, de obreros, de transportadores y mineros, entre otros, que produjeron igualmente un descenso brusco en la imagen de Juan Manuel Santos entre los colombianos. Todo un drama para quien aspira a la reelección presidencial y todos los días ve perder su sustento electoral.

Resignaron sus posiciones quienes venían fungiendo como ministros del Interior, Agricultura, Minas y Energía, Justicia y Medio Ambiente, el director Nacional de Planeación y el Secretario General de la Presidencia; algunos muy cercanos al presidente Santos como Federico Rengifo en Minas y Energía, Fernando Carrillo en Interior y Mauricio Santamaría en Planeación.

Algunos también perdidos en su pobre gestión o incapaces de enfrentar los difíciles momentos que vive el país. El ministro de Agricultura saliente, Francisco Estupiñán “El Breve”, como pasará a la Historia, a duras penas pudo conocer el despacho, utilizar unas pocas horas el vehículo oficial y enfrentar con desacierto el paro campesino. Su paso fue efímero y desnudó la impotencia institucional y personal de enfrentar una problemática que se ha venido incubando desde hace muchas décadas ante la desidia de gobernantes y gobernados. A Juan Gabriel Uribe, exministro del Medio Ambiente, se le vio desde un principio como si fuera el de propaganda, en el lugar equivocado. Una persona inteligente y capaz, desperdiciada en temas que desconocía.

Los cambios reflejan una mixtura de juventud y experiencia. Tan notoria la experiencia que parece que aun estuviéramos suspendidos en el tiempo desde la década de los noventa del siglo pasado. Obvio, algunos de estos curtidos personajes conocen con sapiencia los temas que les han encomendado. Nadie puede desconocer la preparación y capacidad de Alfonso Gómez Méndez en temas jurídicos, ni los de Amylcar Acosta en hidrocarburos. Son expertos en las carteras que les entregaron y seguramente darán mucho mejores resultados que quienes los antecedieron en los cargos, especialmente en las tareas que expresamente les confió el presidente en su presentación. Resulta también adjetivo e insustancial si en alguna época estos dos flamantes ministros saludaron o fueron amigos políticos de tal o cual expresidente o si en su juventud lideraron huelgas o arrojaron piedra.  Amylcar ha sido un estudioso de temas económicos y mineros, escritor prolijo y documentado. Gómez Méndez ha construido desde la cátedra todo un cúmulo de enseñanzas, que a pesar de sus humildes orígenes, lo han catapultado a cargos tan importantes como la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía General. Ambos ministros de ideología y militancia liberal, como ellos lo han afirmado, simplemente liberal.

El presidente Santos ha venido sosteniendo desde el momento que dio a conocer los cambios, que se trata de un gabinete para la paz. Seguramente Alfonso Gómez, hombre agudo e inteligente, le ayudará a buscar la solución al tema jurídico que se le debe dar a la subversión una vez firmada la anhelada paz. No será fácil. De un lado la guerrilla no quiere pagar  un día de cárcel y del otro los condicionamientos de la Corte Constitucional al marco legal para la paz sobre el tema y la presión de organismos internacionales sobre lo mismo.

No han faltado cuestionamientos al nuevo ministro de Agricultura Rubén Darío Lizarralde, por temas relacionados con la adquisición de baldíos y tierras en Vichada y a su gestión en la organización Indupalma, especialmente con las famosas Unidades Autónomas Empresariales o simplemente cooperativas de trabajo asociado que puso en práctica en el cultivo y producción de palma. No la tendrá fácil Juan Manuel Santos al justificarles a los campesinos que están en plan de levantar las movilizaciones, que ha designado para arreglarles los tradicionales problemas del sector agropecuario a un connotado terrateniente.

Bien hizo Juan Manuel Santos en presentar su “remozado” gabinete como el indicado para la paz, porque veo muy difícil que sea el gabinete adecuado para la reelección presidencial.

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