Intervención militar en Venezuela?

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Comienzo por dejar clara mi posición de rechazo a la dictadura que hoy existe en Venezuela. Basta caminar por las calles de las distintas ciudades colombianas, para comprender que algo grave se vive en esa hermana República, pues la gente se tiene que desarraigar de su patria para ir a vivir arrastrando penurias en tierras ajenas. Pero no es solo eso: cuando se reprime a la oposición, cuando se vulnera la libertad de prensa, cuando no existe opción de ser alternativa de poder, cuando no existe un parlamento libre para el ejercicio de sus funciones, no puede haber democracia. Lamentablemente todo eso sucede en Venezuela.

Dejada esa constancia debo decir que sería un error histórico imperdonable, que Colombia se comprometiera en una aventura para invadir el territorio de los vecinos. Las consecuencias presentes y futuras serían nefastas y difícilmente con el tiempo se borrarían las secuelas que tal hecho deja en una población. No podemos olvidar que Venezuela y Colombia comparten una frontera terrestre de 2.219 quilómetros (sí, así se puede escribir, según la Real Academia Española), la más extensa comparativamente con otros vecinos (Brasil: 1.645 quilómetros, Perú: 1.626 quilómetros, con Ecuador 586 quilómetros y Panamá 266 quilómetros).

El llamado Grupo de Lima, del cual hace parte Colombia, viene sirviendo de tambor mayor contra la dictadura de Maduro y mientras las acciones sean simplemente la presión diplomática, los asuntos se mueven dentro de las normales posiciones de las naciones. Uruguay, México, Ecuador y algunos países europeos, más respetuosos de la autodeterminación de los pueblos, vienen proponiendo una mediación entre el Gobierno de facto y la oposición y seguramente jugarán un papel preponderante en el hipotético caso de una salida consensuada.  Pero en el tinglado internacional existen dos tendencias más radicales, frente a la dictadura de Nicolás Maduro: Estados Unidos, que tiene entre sus opciones una intervención militar y Rusia que dice estar dispuesta a responder si los gringos proceden.

Otro tema para valorar es la situación interna de los venezolanos: por primera vez han logrado consolidar a la oposición en torno a un joven carismático y decidido como lo es Juan Guaidó. Eso también pesa para un desenlace de los acontecimientos, no sin advertir que el tiempo corre en favor de Maduro, que va viendo pasar el vendaval. Pero obvio, el paso del tiempo también va jugando a favor de quienes desean una salida militar externa, que tiene algunos defensores en Colombia como públicamente se han conocido.

El Gobierno colombiano se juega una carta demasiado riesgosa asumiendo una posición tan radical. Si Maduro y sus seguidores caen por la presión interna y externa, Colombia es ganadora. Si Maduro se consolida o si ocurre un ataque militar desde afuera, tengan la seguridad que las cosas no resultarán tan favorables al Gobierno colombiano.

Notícula. Absoluto y total rechazo a las acciones violentas del ELN que vienen acabando con nuestros ríos, como sucedió esta semana con el Catatumbo, donde el desastre ecológico es impresionante.

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