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Por: Ramón Elejalde Arbeláez

La selección Colombia de fútbol ha levantado el fervor nacional y el sentimiento patriótico. El mundial de fútbol congrega a todos los colombianos sin atender a diferencias políticas, ideológicas, sociales, de raza, religiosas o económicas, en torno a una muchachada que nos representó dignamente en el campeonato mundial de fútbol que se celebra en Brasil.

Dos palabras de un enorme significado me han venido a la memoria y un repaso de su significado nos caería bien en estos momentos de alegría y reconocimiento a la labor de nuestros héroes deportivos.

El concepto nación, con lo que estamos viviendo, se vuelve fácil de entender. Nación es un sentimiento que surge entre un pueblo habitante de un determinado territorio, por el hecho de compartir una historia, un idioma, una religión, una cultura, unas tradiciones y por tener un sueño de porvenir compartido. Sentimiento que se ha formado a partir de un pasado y de unos ideales comunes. No se puede confundir con términos como Estado, país, territorio, pueblo, población, república o patria que es tal vez –este último− el más cercano a nación. Para que exista Estado es indispensable que concurran un territorio, un poder y una población; no existe Estado sin uno de estos elementos. En cambio, la nación puede ser parte de esa población (de todas maneras es un concepto sociológico, humano); pero la nación también puede habitar en varios Estados, como la nación Kurda cuya población habita en Irán, Irak y Turquía; o carecer de territorio propio como la nación palestina actual.

El más bello ejemplo de nación es el del pueblo judío. Obligado a abandonar su territorio hace siglos, vivió disperso en todos los Estados de la tierra conocida y durante siglos conservó su sentido de nación: cuidó y cultivó sus costumbres, su historia, sus tradiciones, su cultura, su religión y siempre abrigó sueños de porvenir compartidos, como el de volver a la tierra prometida o conservar y engrandecer el Estado de Israel. A su lado ha existido otro pueblo igualmente digno de alabar como nación: El palestino.

Existen más ejemplos del concepto nación: Después de la segunda guerra mundial,  Alemania fue dividida de manera arbitraria;  cuando la Alemania occidental y la oriental –realmente una sola nación− tuvieron las circunstancias propicias, derrumbaron el muro que las separaba y reunificaron sus pueblos en el territorio común.

Desconociendo estas realidades, los líderes mundiales “unificaron” con la misma arbitrariedad a varias naciones en un solo Estado, caso Checoeslovaquia y Yugoeslavia; finalmente estos Estado antinaturales terminaron divididos en varios Estados, atendiendo a la realidad histórica de los pueblos que la conformaban. Como ya lo afirmé, pueden existir naciones sin Estado propio, como la nación Chechenia y la nación Kurda, para traer solo estos dos ejemplos.

En la Academia me quejo de que la nación colombiana solamente vibra y la sentimos como tal, cuando existen éxitos deportivos o en el extranjero triunfan nuestros artistas, como Juanes o Shakira. Por eso nos matamos, por eso nos despedazamos. Deberíamos actuar como nación siempre y en todo momento. Miremos el ejemplo del comportamiento de otras naciones: En España (territorio en el que habitan varias naciones), cuando asesinan a un dirigente empresarial o político, toda la sociedad se paraliza y protesta; en Estados Unidos, luego del derribamiento de las torres gemelas, todo el pueblo salió a las calles a protestar y a rodear a su gobierno exhibiendo las banderas de la patria.

Patria es el lugar donde nacimos, el hogar de los mayores, la tierra que nos nutre. Y el amor acendrado a ella se llama patriotismo, así como el sentimiento de nación muy profundo, lo llamamos nacionalismo.

En resumidas cuentas amable lector: Esas lágrimas que usted ha dejado deslizar con los triunfos y aun con la derrota injusta de la selección Colombia de fútbol, ese sentimiento que usted ha expresado individual y colectivamente, llevar la camiseta y la bandera con orgullo, son expresiones del sentimiento de nación. Qué importante sería que ese sentimiento lo viviéramos para todos los éxitos y dolores de nuestra amada Colombia.

Notícula. Al profesor José Pékerman y a sus dirigidos de la selección Colombia, mis felicitaciones. Hemos soñado y seguiremos soñando todos los colombianos debido a su entrega, pundonor deportivo y buen juego.

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